En la mañana el jean cierra perfecto. ¿Y a las 6 de la tarde?
Arrancas el día ligera. Desayunas, almuerzas a la carrera, te tomas el tinto, pasas horas sentada… y cuando llegas a la casa lo primero que haces es soltar el botón del pantalón. Le pasa a muchísima gente, y la explicación es más sencilla de lo que parece.
Tu intestino se mueve a su ritmo cuando tiene dos cosas: fibra y agua. Con jornadas largas, comidas a deshoras y pocos vasos de agua, ese ritmo se pone lento, y lo que sientes es pesadez y el abdomen inflado a medida que avanza el día.
Aquí entra la fibra soluble: cuando se mezcla con agua forma un gel suave que acompaña el tránsito, y la inulina alimenta a las bacterias buenas de tu microbiota. El reto de siempre es tomarla todos los días.
Por eso Feliz y Limpio sabe a sandía con cítricos: un vaso que da gusto tomar, una vez al día.
En adultos con estreñimiento, 4,5 g diarios de glucomanano durante 21 días aumentaron la frecuencia de las deposiciones y las bacterias beneficiosas (Chen y col., Journal of the American College of Nutrition, 2008).
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